Pablo Iglesias, un personaje de thriller

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Pablo Iglesias está a medio paso de contratar un equipo que rastree su casa en busca de micros y esconderse en el maletero del coche cada vez que quiera salir. Y no es para menos, ser víctima de una conspiración en la que están implicados, policías y medios de comunicación es como para no dejar de mirar por encima del hombro intentando evitar que te sorprendan por la espalda. Agotador. Será por eso que ha tardado unos cuantos días en pronunciarse sobre el curioso caso de la tarjeta del teléfono de su exasesora. Esa tarjeta que tuvo seis meses en su poder sin que nadie lo supiera. Para hablar, en lugar de un megáfono en el medio de una calle concurrida, ha elegido una radio. Que no forma parte de las cloacas del Estado, se supone. Ha insistido en que es un pobre perjudicado que actúa de buena fe y se enfrenta a un sistema hostil que miente sobre Podemos. Buen guion para un thriller político. FOTO: pablo iglesias, serio | aec

Pablo Iglesias, un personaje de thriller