El paso del autocine a la autoiglesia

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Aunque lo del autocine es más de otras latitudes –aquí siempre hemos sido más de cine de verano en la plaza–, la verdad es que la idea sirve para un roto y para un descosido. Como por ejemplo, oficiar una misa multitudinaria. En un aparcamiento de una localidad francesa se reunieron medio millar de fieles en sus vehículos y solo tuvieron que hacer unos ajustes al ritual para adaptarlo a la situación. Al no poder salir del coche, sintonizaban la emisora en la que se emitía la misa y aquellos que querían comulgar encendían las luces de emergencia. El que no entiende es porque no quiere. FOTO: la peculiar misa | efe

El paso del autocine a la autoiglesia