La deuda exige que el Deportivo ascienda a Primera esta campaña

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EL Deportivo tuvo cocina –cocina exclusiva, pues solo disfrutaban de ella el entonces presidente, Augusto César Lendoiro, y sus invitados– en El Manjar, que algunas lenguas de doble filo denominaban El Mangar, se supone que porque no era precisamente un restaurante de menú del día. Ahora, pobre como es, el club solo puede pensar en comedores de beneficencia –afortunadamente Padre Rubinos está a unha carreiriña dun can del estadio– para darse un homenaje, pues la deuda aún supera los 94 millones. Y menos mal que Tino lleva unos años trabajando arreo para reducirla, porque si no ahora mimo el Deportivo sería como mucho el Fabril. En Segunda División no será fácil rebajar el pufo, así que habrá que confiar en volver esta temporada a Primera y rezar para no encontrarse a muchos Ais Reig en el camino de vuelta. FOTO: tino fernández | aec

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