Seguimos igual de violentos

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nos suelen repetir que hemos evolucionado como sociedad y somos menos cerrados de mente y de espíritu. Luego, nos llegan noticias como la de unos vándalos que han entrado en una capilla de una región del sureste de Francia y han destrozado una escultura de María Magdalena porque estaba desnuda, aunque cubierta por una larga melena. Y ya suspiramos mientras asentimos con la cabeza. Somos los mismos de siempre, cerriles y violentos. Incapaces de aceptar lo que no nos gusta y creyéndonos con derecho a imponer nuestro criterio, incluso por la fuerza. Los de siempre. FOTO: la magdalena de donatello, bien tapada | aec

Seguimos igual de violentos