La encarnación del mal pone al PSOE en el punto de mira

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¡QUÉ maravillosos eran aquellos tiempos en los que gobernaba Paco Vázquez, el coruñesismo hecho hombre! Ser socialista en la ciudad-estado de La Curuña era un orgullo. Permitía desplazarse por las calles sin pisar el suelo, no como los ardillas que cruzaban España de punta a punta en los tiempos de Estrabón saltando de rama en rama, sino levitando un par de palmos por encima del suelo y, por supuesto, hinchando pecho. Ahora, en cambio, ser militante del PSOE se ha convertido en una actividad peligrosa. Se acabó eso de elevarse para moverse por la ciudad y en cualquier esquina puede surgir un enmascarado armado con una cachiporra dispuesto a emprenderla a golpes. Menos mal que los propios socialistas son conscientes de ello y su portavoz en el Ayuntamiento, José Manuel García, ya lo ha denunciado; no ha dado nombres, pero ha asegurado que en la Marea, nasía pa’ganá, hay quien está dedicando todos sus esfuerzos a la ruptura de relaciones. Tampoco hay que estar muy metido en la política municipal para saber quién malmete... Sí, ese mismo. FOTO: el portavoz municipal socialista y el alcalde | aec

La encarnación del mal pone al PSOE en el punto de mira