La transición vuelve a descarrilar en Mali tras un nuevo golpe de estado

La policía controla los disturbios en Bamako/EFE/EPA/HADAMA
|

La transición maliense que se puso en marcha hace diez meses vuelve a descarrilar con una nueva asonada perpetrada por la junta militar, que hoy protagonizó un nuevo golpe mediante la destitución del presidente transitorio, Bah Ndaw, y de su primer ministro, Moctar Ouané.


Fue el vicepresidente transitorio, coronel Assimi Goita, quien hoy confirmó el golpe y anunció haber destituido a su superior, el presidente Ndaw, así como al primer ministro Ouané, y pese a ello aseguró que "el proceso de transición sigue su curso normal" y que habrá elecciones en 2022.


En un comunicado emitido hoy en Bamako y leído en la televisión nacional, Goita, que encabezó el anterior golpe de Estado en agosto de 2020 que derrocó al presidente Ibrahim Boubacar Keita (IBK), no precisó cómo queda ahora la jefatura del Estado, aunque quiso dar una sensación de normalidad al invitar al pueblo maliense a "continuar libremente con sus ocupaciones".


Goita insistió sobre "el compromiso indefectible" de las fuerzas armadas malienses para defender la seguridad del país, pero no ofreció detalles sobre el paradero de los detenidos, que fueron conducidos anoche al campo militar de Kati (a unos 15 kilómetros de Bamako), ni sobre los planes inmediatos de los golpistas.


Tras varias horas de expectación desde la detención de Ndaw y Ouané, el comunicado del vicepresidente Goita explica que las razones de esta medida tienen que ver con una "crisis de muchos meses a nivel nacional", refiriéndose a la actual huelga de la Unión Nacional de Trabajadores, la central sindical más importante del país, y a las diversas manifestaciones convocadas por actores sociales y políticos.


"El gobierno dirigido por Moctar Ouané se ha mostrado incapaz de encarnar a un interlocutor fiable, susceptible de movilizar la confianza de los socios", aseveró la nota.


Goita criticó la dimisión "de forma unilateral" del anterior gobierno transitorio el 14 de este mes, cuando Ndaw volvió entonces a encargar al mismo Ouané que formase un nuevo gobierno que sea más inclusivo para integrar a actores políticos y de la sociedad civil.


Esta medida causó el malestar de la junta militar que protagonizó el anterior golpe de Estado contra IBK y que tenía una importante presencia en el anterior gobierno transitorio, porque algunos de ellos habían desaparecido de la lista de ese nuevo gobierno, reemplazados por nombres civiles en la lista que se conoció pocas horas antes de la asonada.


Se trata concretamente del coronel Sadio Camara, que perdió la cartera de Defensa, y el coronel Modibo Koné, que era ministro de Seguridad.


Goita criticó que el proceso de constitución del nuevo gobierno se realizó "sin haberse concertado" con él por las prerrogativas que tiene de "defender la seguridad" del país, conforme a la carta de transición consensuada tras el anterior golpe, lamentó.


"Este paso demuestra una voluntad manifiesta del presidente y de su primer ministro de irse hacia una violación de la carta de transición, contrariamente al juramento prestado en su investidura el pasado 25 de septiembre de 2020", subrayó.


La Comisión Nacional de Derechos Humanos maliense declaró hoy en un comunicado que está siguiendo "con preocupación la degradación de la situación sociopolítica" en el país, condenó el arresto "ilegal y arbitrario" de Ndaw y Ouané, junto a personalidades civiles y políticas, y llamó a su liberación inmediata.


En la misma línea, la comunidad internacional ha reaccionado contra la nueva asonada desde las primeras horas tras conocerse, manifestó su "profunda preocupación" por lo que está sucediendo en el país y llamó a la "liberación inmediata e incondicional" de los responsables detenidos.


Se espera hoy la llegada a Bamako de una delegación de la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental (CEDEAO), que ha supervisado en los pasados meses el proceso de transición en marcha en el país africano tras el anterior golpe de Estado del 18 de agosto de 2020, que derrocó al presidente IBK.


Por su parte, Argelia -el país vecino que auspició todo el proceso de reconciliación maliense desde el primer golpe de Estado de 2012 en este país africano- expresó este martes su "firme rechazo" a cualquier acción destinada a cambiar el gobierno en Mali, e instó a los diferentes actores a que den prioridad al diálogo para lograr una transición pacífica.

La transición vuelve a descarrilar en Mali tras un nuevo golpe de estado