Una incógnita

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La vicepresidenta Yolanda Díaz tiene buen “cartel”, nada que ver con el de su antecesor y amigo Pablo Iglesias. Cae bien dentro y fuera del Gobierno, seguramente porque su manera de estar en política pasa más por “hacer” que por “decir”.


De ella se dice que es trabajadora, eficaz, tranquila, buena negociadora , pragmática pero al mismo tiempo con una irreductible posición ideológica. Proviene del PCE y tiene la cabeza bien amueblada.
Hasta aquí lo que, de manera resumida, se sabe de ella y cuentan sus entusiastas, pero ahora viene la segunda parte y es su liderazgo a corto y medio plazo en las filas de Podemos.
A partir de ahora sobre los hombros de Yolanda Diaz recaerá parte del éxito o el fracaso del Gobierno de coalición.


Es indudable que Pablo Iglesias crispaba dentro y fuera del Gobierno, que es un personaje político repleto de aristas y que su contribución a la política española ha pasado por instaurar enfrentamientos y tensión.
Sin duda la manera de hacer y estar en política de Yolanda Díaz es diferente a la de Iglesias al menos en las formas pero ¿y el fondo?.


Porque siendo las formas importantísimas también lo es el proyecto político que hasta ahora han compartido Díaz e Iglesias.


En ocasiones nos perdemos en la superficie de las cosas y no nos molestamos en ir más allá.
Así que bienvenida sea la manera de hacer política de la nueva Vicepresidenta, pero además del continente es fundamental el contenido. Es decir que se trata de reflexionar sobre el proyecto político de Yolanda Díaz, que a lo que dice y parece pasa por estrechar lazos con los partidos independentistas que han convertido a Pedro Sánchez en Presidente.


Es decir pasa por seguir la política de Pablo Iglesias solo que en vez de envuelta en papel de estraza la señora Vicepresidenta la envuelve en papel de celofán.


Pero precisamente si algo ha irritado a tantísimos votantes, incluidos muchos del PSOE, es que este Gobierno se haya aliado con quienes quieren derrumbar lo que tan despectivamente se denomina como “régimen del 78”, es decir nuestro sistema de democracia y por tanto de libertades.


Eso si, el PCE fue una pieza fundamental en el éxito de la Transición y en la elaboración de la Constitución, de manera que cabe la duda de si la señora Díaz va a mantener los compromisos que su partido adquirió en la Transición o está por coger, como Iglesias, el pico y la pala, para derrumbar lo construido.
El tiempo despejara la incógnita llamada Yolanda Díaz.

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