Un año de la primera fase del desconfinamiento: cuando las calles olían a libertad

Gente paseando por Riazor | javier alborés
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El 2 de mayo de 2020 quedó marcado en la cabeza de todos los españoles. Puede que ahora se vea como algo lejano y borroso, pero hace 365 días, esta fecha significaba el inicio de la ansiada libertad. Las calles de A Coruña cobraron otro color cuando, a partir de las 06.00 horas, y después de un mes y medio de confinamiento domiciliario, los ciudadanos salieron a pasear, a respirar aire puro, y a volver a ver algo más que las cuatro paredes de sus hogares.


La crisis provocada por el coronavirus había obligado a decretar el estado de alarma el 14 de marzo y solo se podía salir de casa para realizar actividades de primera necesidad. Hacer ejercicio y pasear no era una de estas excepciones, por lo que el 2 de mayo supuso la primera ventana hacia la “nueva normalidad”.

A partir de ese día, y tras una semana en la que los más pequeños podían disfrutar de las calles durante una hora, todas las personas pudieron salir a pasear, siempre y cuando respetasen las limitaciones impuestas por el Gobierno central.


Las normas eran claras hace un año: un horario para las diferentes edades; límite de tiempo de una hora; y un kilómetro de distancia con respecto al domicilio. La franja horaria permitida para hacer deporte era de 06.00 a 10.00 horas y de 20.00 a 23.00 horas, a excepción de los mayores de setenta años y aquellas personas que requerían ir acompañadas por motivos de necesidad, cuyo horario era de 10.00 a 12.00 horas y de 19.00 a 20.00 horas. Los niños y niñas menores de catorce años también tuvieron un horario diferente, de 12.00 a 19.00 horas.


El 2 de mayo del año pasado fue similar a este. Un día soleado y primaveral (la primera jornada de la primavera que se pudo vivir al aire libre), algo que animó a los coruñeses a llenar el Paseo Marítimo de corredores y bicicletas, además de las playas de gente paseando sola, con convivientes o con sus mascotas, y, por supuesto, los surfistas en el agua.


Ayer, Día de la Madre, el Paseo Marítimo volvió a ser escenario principal de los paseos, tanto por la mañana como por la tarde.


El Gobierno acababa de anunciar apenas cuatro días antes el plan de desescalada a nivel nacional, que incluía cumplir una serie de requisitos de salud pública para decidir qué provincias iban escalando hacia la pérdida de restricciones. Fase 0, fase 1, fase 2... todos los hogares vivieron cada escalón alcanzado como una victoria propia. Atrás quedaban los aplausos a las 20.00 horas, ahora comenzaba la realidad de nuevo.


Evolución de la pandemia

Un año más tarde, la situación es diferente a aquel 2 de mayo. Ya no gira todo alrededor de qué se puede y qué no se puede hacer. Los datos que arrojaba el área sanitaria distan de los actuales, aunque la buena evolución y la llegada de las vacunas hace que esta diferencia no sea tan amplia. Hace 365 días, había ocho pacientes con covid en la Unidad de Cuidados Intensivos de los centros hospitalarios del área. Hoy son doce.


En cuanto a los casos activos, según el balance de este domingo, en A Coruña hay 710 casos activos, frente a los 787 de hace un año. Son cifras similares, al igual que la ilusión de todos los coruñeses ante lo que se asemeja como un fin de etapa. El final del estado de alarma vuelve a estar próximo, y, con el alto ritmo de vacunación y la bajada de casos de forma diaria, la nueva normalidad podría estar cerca.

Un año de la primera fase del desconfinamiento: cuando las calles olían a libertad