¿Hay que cambiar la ley para evitar el daño adicional a las víctimas de violación?

El abogado de la víctima, Jorge Albertini atiende a los medios a su llegada este miércoles a la Audiencia de Barcelona donde prosigue el juicio por la violación múltiple de una joven en una nave abandonada de Sabadell (Barcelona).EFE/ Marta Pérez
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El interrogatorio incisivo del fiscal a la víctima de una violación múltiple en Sabadell (Barcelona) ha reabierto el debate sobre cómo evitar que el proceso judicial comporte un daño adicional para las víctimas, la llamada victimización secundaria: ¿Es necesario cambiar la ley para acabar con esta victimización añadida? ¿Se puede dar un trato amable sin socavar las garantías procesales?


La victimización secundaria afecta especialmente a las víctimas de delitos sexuales y de violencia de género durante el proceso que transcurre desde que deciden denunciar hasta que se dicta sentencia. La actitud de los distintos operadores -policías, forenses, abogados, fiscales y jueces- en el trato directo con la víctima determina, en gran medida, que se produzca ese daño adicional.


El interrogatorio este martes del fiscal Eduardo Gutiérrez a la víctima de una violación múltiple en una nave industrial de Sabadell, incisivo y con constantes interrupciones y preguntas sobre si estaba segura de lo que narraba, ha vuelto a poner sobre la mesa la necesidad de revisar el cuestionamiento judicial a las víctimas, que algunos juristas califican de violencia institucional.


La ministra de Igualdad, Irene Montero, ha defendido que evitar una victimización secundaria es "una obligación ineludible para todas las instituciones", y la delegada del Gobierno contra la Violencia de Género, Victoria Rosell, ha aseverado que el dolor que esto produce a las víctimas es "brutal y disuasorio".


"Yo sí te creo"

"Hay un Estado que debe decirle también institucionalmente a las víctimas: yo sí te creo. Esto no vulnera ningún tipo de presunción de inocencia", ha afirmado Rosell.


Cinco expertas juristas y una psicóloga han explicado a Efe las particularidades de esta victimización añadida y qué podría hacer el sistema judicial para evitarla.


Tanto la Asociación de Mujeres Juristas Themis como la Fundación Mujeres alertan de que esta victimización secundaria se produce con frecuencia, al ponerse más el foco en la víctima que en el agresor y obviar la situación por la que está pasando la mujer al revivir los hechos que sufrió.


La psicóloga especializada en violencia sexual y procesos de victimización, Alba Alfageme, denuncia que los parámetros de los interrogatorios no tienen en cuenta el "shock traumático" ni el "impacto psicológico" de una agresión sexual.


El olvido, estrategia de supervivencia

"Hay que buscar un equilibrio porque una pregunta puede ayudar a la víctima o poner en tela de juicio lo que dice", advierte, y recuerda que una estrategia de supervivencia de las víctimas de violencia sexual es "olvidar determinadas cosas" para poder "salir adelante".


Cuestiona por tanto la estrategia de "apretar" a las víctimas durante los interrogatorios para detectar contradicciones y confirmar su relato a pesar de que existen otro tipo de pruebas, como periciales biológicas o informes forenses, que pueden corroborar su versión.


Desde Themis lamentan que estas actuaciones disuaden a otras víctimas de denunciar y son percibidas por la opinión pública como una expresión de incredibilidad y sospecha hacia la víctima.


"Son delitos muy delicados, las víctimas vienen sufriendo mucho. Debemos ser especialmente cuidadosos en el interrogatorio. Aun más el ministerio fiscal, porque es el defensor de la legalidad y representa a la víctima. No se puede permitir, ni tiene justificación, el comportamiento de un fiscal que incomode a la víctima de tal manera que la haga sufrir", dice la magistrada Isabel Tobeña.


Preguntar para determinar el delito

Tobeña, responsable de las áreas de igualdad y violencia sobre la mujer de Juezas y Jueces para la Democracia, sostiene que en un juicio hay que preguntar por todos los aspectos que son de interés para determinar qué delitos se han cometido, por ejemplo las fechas, las veces que ha sufrido los abusos o en qué han consistido.


"Es necesario saber según qué cosas, aunque resulte doloroso, para la calificación jurídica y delimitar la pena, pero las preguntas se pueden hacer de manera amable y acogedora sin perder un ápice de profesionalidad", coincide la magistrada y socia fundadora de la Asociación de Mujeres Juezas de España, Lucía Avilés.


Es una situación angustiosa, prosigue Tobeña, y "hay que ser empáticos, cuidadosos y atentos, como debe hacerse con todas las víctimas, pero no es lo mismo el sufrimiento de una mujer violada que el de quien ha sufrido el hurto de su cartera".


Esto, afirma con rotundidad la magistrada, no tiene nada que ver con que no se respeten de forma escrupulosa las garantías del proceso en relación a la defensa y la presunción de inocencia: "Lo cortés no quita lo valiente".


Informar a las víctimas sobre el proceso

La abogada penalista Laia Serra aboga por informar a las víctimas sobre cómo funcionan los juicios y de qué manera transcurrirá el interrogatorio, para que entiendan que el "aprieto" por el que tienen que pasar al revivir los detalles de la agresión "puede ser útil".


Para la vicepresidenta de Themis, la abogada Altamira Gonzalo, evitar la victimización secundaria depende más de la mentalidad de los operadores jurídicos que de cambios en las leyes, "que pueden ayudar pero no son determinantes".


"La cuestión es eliminar los prejuicios sexistas o machistas instalados en nuestra manera de pensar", apunta, y añade que "no se debe dudar de la denuncia, lo que hay que hacer es averiguar si los hechos denunciados son ciertos".


El muro de la incredibilidad

"Con frecuencia, cuando mujeres o niñas denuncian a los hombres por abusos sexuales o por otro tipo de violencia machista, sus relatos no son creídos en los juzgados, nos encontramos con el muro de la incredibilidad. Eso no se modifica con una ley, se cambia con mucha educación en igualdad desde la infancia", precisa Gonzalo.


Sin embargo, la directora de la Fundación Mujeres, Marisa Soleto, considera que el cuestionamiento de la víctima se debe sobre todo a cómo está definido el procedimiento penal y a la tipificación de los delitos sexuales en el Código Penal (una penetración sin consentimiento puede ser considerada abuso o agresión en función de si ha habido violencia o intimidación).


"Tenemos un problema severo con la definición del tipo penal que continúa poniendo la atención en el comportamiento de la víctima y no del agresor", señala.


Urge reformar los delitos sexuales

El doble tipo penal, explica, "exige que se acredite cuál ha sido el comportamiento de la víctima para medir la coacción o la amenaza, que es lo que está provocando que se cuestione el comportamiento de la víctima": "Necesitamos urgentemente una reforma de los delitos sexuales" que vaya acompañada de una reforma procesal.


Pero la magistrada Avilés asegura que, con la ley en la mano, el interrogatorio a la víctima de Sabadell se podía haber hecho de otra forma, y niega con rotundidad que la futura ley de garantía integral de la libertad sexual vaya a acabar con los sesgos cognitivos y el sexismo.


Considera que la actuación del fiscal creó una atmósfera hostil para la víctima de Sabadell con sus preguntas reiterativas e innecesarias, su tono de voz, sus interrupciones y sus sesgos cognitivos: "No es tanto lo que se pregunta como cómo se pregunta. (...) Es sobrecogedor. La víctima está llorando, está sufriendo".


Sensibilidad y empatía

La fiscal de Sala Delegada de Violencia sobre la Mujer, Pilar Martín Nájera, estimaba en el Congreso que el fiscal interrogó a la víctima "sin ningún tipo de sensibilidad ni empatía", algo que "no se debe producir nunca", si bien reconocía que estaría intentando "afianzar el relato de los hechos" porque barajaba penas muy altas para los agresores.


Pero la Asociación de Fiscales (AF), mayoritaria en la carrera, la Unión Progresista de Fiscales (UPF) y la Asociación Profesional e Independiente de Fiscales (APIF) han expresado el apoyo a su compañero.

Avilés solicita revisar las técnicas de interrogatorio que se utilizan porque están en crisis. Todas las expertas señalan que la formación en perspectiva de género de todos los operadores jurídicos contribuye a un mejor trato de las víctimas.


La mediación de psicólogos en los interrogatorios, la utilización de cámaras Gesell (habitaciones anexas unidas por un espejo espía, lo que permite a menores víctimas de abusos declarar sin presión y sin sentirse presionados), las pruebas preconstituidas -para evitar varias declaraciones- son algunas alternativas que piden las juristas feministas para reducir la victimización secundaria.

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