De ricos y pobres

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Somos –dice la propaganda oficial a través de la tele– “el país más rico del mundo” y gracias a los bancos… de pesca.


La banca –la otra, la que no acude a la España vaciada– tras cada fusión anuncia cientos de despidos. Sus directivos –la noticia está en los periódicos – triplican los sueldos tras las fusiones sin que se sepa que los auxiliares de caja perciben unas monedas más al mes. Lo mismo pasa en las grandes empresas de telefonía, una de por aquí es el ejemplo más reciente, emulan al futbol con fichajes millonarios. Sabemos que los curritos de salario mínimo y en precario, siguen con sus salarios de supervivencia.


Todos los que pueden, y gozan de cómplices necesarios, se llenan los bolsillos. Ahí tenemos las inmatriculaciones de la Iglesia, un regalo navideño de Aznar para hacerse perdonar sus pecados.


Todos te dicen que hacen falta médicos, personal sanitarios, refuerzos en la sanidad pública, azotada por la pandemia y heredera de los recortes del dúo del milagro ¿? económico español, los señores Rato y 

Rajoy, que tienen aún mucho que explicar ante la justicia…


China y la India producen más del ochenta por ciento de los productos manufacturados, según estadísticas oficiales.


Nuestros grandes empresarios tienen sus negocios por ahí donde los salarios oscilan entre los 39 y 59 euros al mes. Aquí, nos cuentan los noticiarios, desaparecieron varios modestos talleres de confección, ante unas condiciones imposibles y una codicia repugnante. Es el mercado que dicen los economistas de derechas y su coro mediático, pegado a unos políticos que por lo menos triplican el salario medio de sus conciudadanos.


La semana pasada la bolsa ha dado mejor vida a los de siempre pero subió la gasolina, entre otros productos de consumo diario.


Se amontonan las collas de la vergüenza con miles de ciudadanos en busca de comida ¡en el país más rico del mundo! Crecen los desahucios y los pisos patera mientras grandes empresas, que compraron báratro gracias a un gobierno de derechas, aumentan sus beneficios.


Se discuten tres euros al día como mejora de los sueldos a los trabajadores pero no la cantidad que cobran los de las patadas al balón, en un país que no tiene dinero para la investigación. Tenemos a los temporeros con unas condiciones que se asemejan a las de los esclavos del siglo diecinueve. Somos el país con más ricos y más pobres.

De ricos y pobres