Día de lamentos y responsabilidad de los demás en el Depor

El Depor no puede perder tiempo para recuperarse | Quintana
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Hoy es uno de esos días en los que los deportivistas querrían no levantarse de la cama. El eterno rival, en su versión filial –lo que añade puntos de humillación–, ganaba ayer su partido y en una misma jugada acababa primero del subgrupo y dejaba al Depor casi sin opciones de optar al ascenso. La puntilla se la daban los vecinos ferrolanos, a los que desde ayer en A Coruña les tienen un poco menos de cariño. Solo tenían que meter un gol más, solo uno, para hacer su parte –también aspiraban a la lucha por subir de categoría– y de paso, echar una mano a los blanquiazules. Claro que igual si no hubiesen dejado los deberes para última hora... Lo de lamentarse amargamente de que la carambola no saliese y responsabilizar a otros de los errores propios es un recurso tan habitual como indefendible. Y tampoco se lo pueden permitir, porque ahora toca pelear por mantenerse en lo que sea que se vaya a convertir la Segunda B la próxima temporada. Primera RFEF se llama. Por lo menos podrán decir que juegan en Primera, que el que no se consuela es por que no quiere. 

Día de lamentos y responsabilidad de los demás en el Depor