Viernes de Dolores... de cabeza por las restricciones

Un control de tráfico a la salida de Madrid | EP
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Viernes de Dolores. No hay aroma a Semana Santa para los que celebran la parte más tradicional de estas fechas, pero para el resto sigue siendo el primer día de vacaciones. Y no hay cierre perimetral que esté por encima de eso. Así que toca recurrir a la picaresca nacional y, si tiene uno la mala suerte de toparse con un control de tráfico, presentar el justificante que haya creído más convincente. Los permisos laborales son los más socorridos, pero en fin de semana y con toda la familia en el coche pierden credibilidad. Las citas médicas son ya otro clásico, nunca tan llena tuvieron la agenda las consultas de los municipios costeros. Igual que nunca tantas solicitudes de licencias deportivas recibieron los clubes de montañeros. A los que la enseñan como si fuese una carta de las de salir de la cárcel en el Monopoly habría que pedirles que enseñasen también el equipo. Si ni se molestan en llevar botas, a casa de vuelta. No habrá procesiones, pero a policías y guardias civiles les toca hacer de penitentes. Qué cruz... 

Viernes de Dolores... de cabeza por las restricciones