¿Pero en qué manos estamos?

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Doy por sentado que el ministro de Cultura, José Manuel Rodríguez Uribes, sabe quiénes fueron los almirantes Churruca, Gravina y Cervera, los dos primeros héroes en Trafalgar, el tercero de la guerra de Cuba.


Los tres son un ejemplo de valor, de cumplimiento del deber, de amor a nuestro país. Son héroes cuyas hazañas se fechan en el siglo XVIII y el XIX. Pero resulta que la panda de ignorantes e indocumentados que gestionan la alcaldía de Palma de Mallorca, ha suprimido los nombres de estos Almirantes del callejero mallorquín porque los consideran vestigios del franquismo.


Y lo ha hecho el alcalde socialista, don José Hila, acompañado de sus socios de Unidas Podemos y de los nacionalistas del Més.


Tachar de franquistas a estos tres Almirantes es tan miserable como estúpido y desde luego denota, insisto, una profunda ignorancia.


Que el Ministro de Cultura y el resto de los ministros del Gobierno miren hacia otro lado y no den importancia a lo sucedido hace que me pregunte en qué manos estamos los ciudadanos. Pero me pregunto más y es como ha podido cambiar tanto el PSOE.


La señora Francina Armengol, presidenta de Baleares, parece más nacionalista que socialista. No solo por lo que dice sino por lo que hace. Y a la vista está que el alcalde de Palma de Mallorca, el también socialista José Hila, está en la misma línea que su compañera de partido.


La deriva del socialismo balear es la que es pero además quienes llevan las riendas de la gestión pública demuestran no solo una ignorancia supina sino también una nota de maldad a la hora de intentar justificar porque cambian los nombres de las calles.


Decir como han dicho que es que había tres buques de la época franquista que llevaban el nombres de estos tres Almirantes, es una justificación tan estúpida como malvada y chusca.


Está claro que los planes de estudio en nuestro país son un auténtico fracaso si quienes llegan a ocupar importantes responsabilidades en la vida pública son capaces de tomar decisiones como la que acaba del Ayuntamiento de Palma.


Esto es a lo que lleva el desconocimiento de la Historia.


El alcalde José Hila y sus regidores deberían de rectificar y de paso pedir perdón por su metedura de pata pero me temo que la ignorancia siempre es arrogante.

¿Pero en qué manos estamos?