Montero no tiene claro quién es la extrema derecha

Irene Montero, señalando con el dedo | aec
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Hay que reconocer que el Gobierno está consiguiendo que la celebración del 8-M resulte particularmente complicada. De entrada no hay unanimidad de criterios y mientras, por ejemplo, en Galicia, se podrán manifestar quienes así lo deseen, en Madrid, tendrán que quedarse en casar sin salir a las calles. Es el mismo Gobierno, pero parece que son distintos criterios. Y todo esto le da munición a la ministra consorte, Irene Montero, que cree que tras estas suspensiones está una criminalización del feminismo. “Van a encontrar una oposición firme a esa España gris, machista, que nos quiere de vuelta a nuestras casa por parte de la extrema derecha”, aseguró. Curiosamente, desde Vox también expresaron su malestar por prohibir esas marchas, ya que están en contra de que se prohíban las manifestaciones, así que, a lo mejor, Montero tendría que cambiar su argumentario. Más bien son los socialistas, sus socios de Gobierno, los que han decidido que en Madrid no se manifiesten las mujeres. A no ser que Irene Montero crea que el PSOE es de extrema derecha...

Montero no tiene claro quién es la extrema derecha