Sánchez se queda solo con su propaganda

Sánchez, dando su discurso | efe
|

Sin que todavía se sepa muy bien por qué, el presidente del Gobierno encabezó ayer un acto en el que una apisonadora destruyó más de 1.200 armas intervenidas a terroristas. Un acto sin precedentes en toda Europa y en el que, además, se pudo constatar la soledad de Sánchez. Ni uno solo de los expresidente que lucharon contra ETA acudió. Tampoco lo hicieron los partidos de la oposición, ni un buen número de asociaciones de víctimas del terrorismo. Por no estar ni tan siquiera estuvieron sus socios podemitas de Gobierno. Pero Sánchez tuvo su foto que, a estas alturas, parece que es lo único que importa. Prometió, por supuesto, esclarecer los crímenes pendientes de resolución, pero, evidentemente, no explicó los motivos por los que el Gobierno está concediendo beneficios penitenciarios a sanguinarios asesinos que, en ningún momento, han mostrado arrepentimiento por sus actos. Eso parece que, a Sánchez, le importa muy poco.

Sánchez se queda solo con su propaganda