La reactivación de la construcción alcanza a las obras abandonadas

El edificio del número 17 de Vista Alegre | javier alborés
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La reactivación del sector constructivo que se percibió el año pasado también alcanza al testimonio más patente del estallido de la burbuja inmobiliaria de 2008: los esqueletos de hormigón de los que aún se levantan 14 por distintos puntos de la ciudad. El Ayuntamiento ha renovado la licencia de construcción a tres de ellos, algunos muy notorios, por su gran tamaño y por haber acogido a sin techo en un momento u otro.

Uno de ellos se encuentra en el cruce de Nuestra Señora de Fátima con la ronda de Nelle. La constructora presentó una solicitud de licencia nueva para poder seguir construyendo y legalizar la parte ya construida. Los vecinos habían protestado durante años de que el agua de lluvia acumulada durante años en el boquete abierto para los cimientos se había convertido en un criadero de mosquitos que les atormentaban durante el verano.


El inmueble pertenecía a la Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb), que se había encargado de tapiar los accesos para evitar el allanamiento de los sintecho y drenar el agua acumulada. Tras encontrar una empresa interesada en finalizar la obra, ha podido traspasar la propiedad y el problema tiene visos de solución.


La demolición es otra vía para los proyectos con la licencia para trabajar caducada desde hace años


También en las proximidades de la ronda de Nelle, se encuentra la obra abandonada del número 17 de la calle de Vista Alegre, que provocaba inundaciones en sus vecinos. En 2017, Urbanismo caducó la licencia de construcción, que se remontaba al 31 de agosto de 2007 pero poco más se hizo, y fue tomado por sin techo, que instalaron en el lugar tiendas de campaña. De hecho, en 218 apareció en su interior el cadáver de uno de ellos. Poco después, el solar en obras fue tapiado.


Actuaciones subsidiarias

No es fácil reactivar estos proyectos constructivos. En algunos casos, el promotor no tiene capacidad para hacerlo, pero existe interés por parte del sector privado. De todos modos, fuentes municipales reconocen que no será posible acabar con los catorce esqueletos en este mandato, aunque sí con algunos de los más relevantes. Otros siguen siendo una fuente de problemas sin perspectivas de solución a corto plazo, y en esos casos la Concejalía de Urbanismo actúa de forma subsidiaria.


Es el caso del esqueleto de Vioño, en el cruce de la ronda de Outeiro con la calle Igualdad, que tapió para evitar que varios sin techo siguieran viviendo en su interior. Habían llegado a construir casetas con ladrillos sobrantes que eran perfectamente visibles desde el exterior y trasladaron a los tres individuos que encontraron en su interior a un hostal.


Otro caso es el del número 15 de la calle Arenal. Fuentes municipales señalan que sobre esta obra pesa una orden de demolición que se remonta a 2019 y la propiedad acumula numerosos requerimientos con multas coercitivas. Ya se está preparando un proyecto para echarla abajo. 

La reactivación de la construcción alcanza a las obras abandonadas