EL ATASCO CONTINUO CORUÑÉS
La proximidad de las elecciones está provocando una anómala y desproporcionada presencia de máquinas y obreros en las calles coruñesesas. Tanto es así que el tráfico ha quedado en un equilibrio tan precario que el más mínimo estornudo (entiéndase colisión, avería de vehículo o similar) es suficiente para que se colapse la circulación en toda la ciudad y en parte del área metropolitana. Día tras día, entrar en A Coruña se está convirtiendo en una pesadilla para cientos de automovilistas que tienen que esperar colas kilométricas y atravesar Oleiros u O Burgo puede consumir más de una hora. Es cierto que las obras suponen progreso y que es necesario acometerlas. Lo que ya no está tan claro es que sea preciso que se pongan en marcha todas al mismo tiempo. Tal vez se falló en lo que se refiere a la coordinación.
