MURIÓ EL PADRE PILÓN

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José María Pilón, parapsicólogo y exorcista jesuita, murió recientemente en el hospital de Alcalá de Henares, a los 88 años. No pocos coruñeses recordarán sus intervenciones en el Circo de Artesanos, a salón lleno y con colas en la calle, o en el teatro Rosalía, antes de su remodelación y con las entradas en la reventa, al doble de su valor real y con una recaudación destinada a la beneficencia.

Fue el cura más popular de España en los años 80 y 90. Telediarios, revistas y periódicos se disputaban sus declaraciones y fueron célebres sus investigaciones sobre las psicofonías del palacio madrileño de Linares o el archifamoso caso de las caras de Bélmez, en Jaén. Era un hombre sonriente y afable. Buen sacerdote y tenaz investigador decía: “Lo que más me apetece del cielo es el saber. Siempre he sido curioso y el conocer en la mente de Dios todo lo que aquí ignoro me parece maravilloso. Saber el por qué de tantas cosas que no somos ni tan siquiera capaces de atisbar”. Su teléfono sonaba constantemente. Se le requería para todo: encontrar agua, investigar fenómenos paranormales, echar los demonios o encontrar a una persona que se había perdido. Colaboró con las Fuerzas de Seguridad, buscando a desaparecidos o secuestrados. Era madrileño. Estudió Bachillerato en el Pilar, Humanidades, ya jesuita, en Aranjuez, Filosofía en Chamartín y Teología en Granada. Hizo de todo: desde consiliario de Montañeros de Santa María hasta asesor religioso de Radio Popular, director de Cáritas, profesor de ética y misionero en las selvas peruanas.

Pero su apoteosis fue el estudio, la investigación y la difusión de la parapsicología. Fundó el Grupo Hepta de investigación de fenómenos paranormales. Investigó sobre exorcismos. Escribió libros. Si le preguntaban cómo un cura se metía en estos jardines, decía que lo hacía con las bendiciones de la Iglesia. Muy humilde y hombre de fe por encima de todo, reconocía que la gente “recurre más al sacerdote que al hombre, porque piensan que en aquél hay una mayor garantía de veracidad”. Descanse en paz.

MURIÓ EL PADRE PILÓN