Francamente hay que recordar

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en Burgos, tal día como hoy de 1936,  Franco se proclamó Jefe del Estado un día después de ser nombrado en Salamanca  por sus compañeros como  generalísimo de los tres ejércitos. Se pone así al frente del golpe de Estado con la ayuda de la oligarquía. Y así inicia la dictadura que duró casi medio siglo a la que llamaron democracia orgánica! con lo que esto significó: estraperlo, represión, miseria y aislamiento internacional.  
Cuando tras la muerte del dictador se inició la llamada transición, que en realidad fue una transacción. ¿Resultado? El rey nombrado por Franco, la policía política reconvertida (algunos ejemplares con medallas y pagas, caso de Billy el Niño: cambio de nombre al Tribunal de Orden Público, etc., etc.
 Muchos entendieron  que no era suficiente pues –olvidadas las heridas de la guerra incivil– hacían falta reparaciones que de forma tímida, ahora van llegando pese a las dificultades que pone la derecha y  de sus compañeros de viaje, para quienes hay que sepultar la etapa negra de una España que tenía cerrada la puerta de los organismos internacionales a pesar de aquella patochada que la señalaba como  una nación con destino universal
 Aún perviven acciones fascistas que en Alemania y en Italia son delito. Aún ahora los familiares directos del dictador reivindican propiedades fruto de chanchullos y expolios, como su reclamación del Pazo de Meiras. Conviene recordar, y así lo hacía en un artículo Sonia Vizoso, publicado en El País a principios del pasado mes de septiembre. Allí desvela que el Pazo era una donde desvela el pazo era una  “EMPRESA DE PRODUCTOS DE LA HUERTA”, que vendía huevos, carne de ternera, lecha, madera, lúpulo, etc. Un negocio a través del Ministerio de Agricultura que importó las vacas frisonas, las gallinas ponedoras y los trabajadores que eran guardias civiles.
 Manda huevos que diría Trillo. Huevos de oro en Meiras como tituló su artículo Silvia. Hay por ahí dos libros que tienen descubierto  inmuebles y fincas en toda España: pingues negocios  apoyados por muchos nombres hoy reconocibles como colaboradores necesarios para la pervivencia del franquismo durante años y años. 
Si como él mismo anunció todo quedaba “atado y bien atado” ya es hora de ir deshaciendo los nudos. Hay que recordar para evitar que nos cuelen otra vez el relato que nos vendió el régimen. Por cierto se contaba que Franco acertó varias veces en las quinielas. Seguramente las cubría los lunes.       

Francamente hay que recordar