¡Vaya jarro de agua fría!

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Como ya saben, mister Adelson pasó de largo por Madrid. Abandonó su proyecto de Eurovegas, toda vez que Las Vegas Sands rechazó levantar el macrocomplejo de juego y ocio proyectado y en el que planeaba invertir 18.000 millones. En 2007 la compañía de Sheldon Adelson inició contactos con políticos y empresarios para levantar uno de sus complejos en el país, pero la caída de Lehman Brothers, principal entidad financiera con la que trabajaba Las Vegas Sands, está a punto, en 2008, de llevarse consigo al grupo de Adelson. Entonces los directivos de la compañía abandonaron España, pero en 2011 el entonces ministro de Industria, Miguel Sebastián anunció conversaciones con Las Vegas Sands, que planeaba instalarse en Madrid o en Barcelona.
En agosto de 2011 el consejero delegado de Las Vegas Sands, Michael Leven, afirmaba que en cuatro o cinco meses tendrían la localización del complejo. La decisión se fue retrasando. En septiembre de 2012, el grupo comunicó que levantaría su proyecto en Madrid. En febrero del presente año, en una conferencia de prensa a la que asistieron Michael Leven, consejero delegado de Las Vegas Sands, e Ignacio González, presidente de la Comunidad de Madrid, éste anunció que la primera piedra de Eurovegas se pondría en diciembre de 2013 y que con anterioridad se organizaría un concurso público. Hace pocos días los yanquis comunicaron que no levantarán Eurovegas.
Algo parecido a lo que sucedía en “¡Bienvenido, Mister Marshall!”. El gozo de toda la Comunidad, en un pozo, Se llegó a hablar de 30.000 millones de dólares de inversión y hasta hubo quien se tiró el farol de que se crearían 250.000 puestos de trabajo. En Alcorcón, donde se iba a instalar Eurovegas, ya había 17.000 personas en lista para obtener un empleo. ¿Cuál fue el fallo? Que el proyecto era inviable. Las exigencias yanquis, inadmisibles. Eurovegas no tenía ni el 10% de los recursos necesarios para llevar a cabo el macrocomplejo. Y en España no se encontraría financiación. El proyecto se va a Japón o a Corea. El Gobierno, y la Comunidad de Madrid han quedado con el culo al aire.

¡Vaya jarro de agua fría!