Una ciudad en la que se consiente la doble fila

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SI alguien le echa un vistazo a las cuentas municipales y ve la cantidad recaudada por multas a la doble fila se imaginaría que A Coruña es una ciudad en la que los coches jamás estacionan fuera de lugar. Semejante espejismo se desvanece con el simple gesto de dar una vuelta por las calles herculinas. En ese momento se descubre que A Coruña es el paraíso de los insolidarios y de quienes consideran que tomarse una caña en el bar o ir a un cajero es más importante que ocupar un carril de circulación. 840 euros se recaudaron el año pasado, lo que quiere decir que o bien no les interesa a los agentes acabar con las infracciones o que desde el Ayuntamiento ya se sienten satisfechos con lo que recaudan a cuenta de los despistados que circulan por La Marina, donde la recaudación superó los 5.000 euros en un mes. La dejación de sus responsabilidades ha provocado que calles como Juan Flórez o la ronda de Outeiro se conviertan en territorios sin ley en los que hay mas coches aparcados en los carriles de circulación que en los lugares reservados para eses fin.  FOTO: Agente multando a un coche mal aparcado | aec  

Una ciudad en la que se consiente la doble fila