El arte de no hacer nada de nada

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Los tiempos políticos no se parecen a nada. Tanto es así que seguro que si Einstein naciera hoy en día en A Coruña, cambiaria su teoría de la relatividad para adaptarla al anómalo paso del tiempo herculino. Y todo este desbarajuste, al final, como siempre, lo pagan los ciudadanos que son los que, a estas alturas, nada saben de los presupuestos municipales para el próximo año. Es más, hasta es posible que los tenga que redactar un nuevo Gobierno, ya que las elecciones, como quien dice, están a la vuelta de la esquina. Una demostración más de la dejadez convertida en modo de gobernar a la que nos están acostumbrando.

El arte de no hacer nada de nada