Referentes Galegas

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A las puertas de un nuevo 8 de marzo seguimos inmersos en el  debate sobre la igualdad. Seguimos analizando los factores sociales que producen desigualdad de género y también los que ayudan a corregirlos. Seguimos insistiendo en la necesidad de darnos cuenta de que educar sin distinción de géneros es la clave para que todas las personas tengan las mismas oportunidades de realización personal y también profesional, una necesidad que compromete a toda la sociedad.
Y seguimos insistiendo en la necesidad de que existan referentes femeninos, que se visibilicen. Un estudio realizado por Microsoft en Europa establece una clara conexión entre la visibilidad de modelos de referencia femeninos en trabajos menos frecuentados por mujeres y el interés de las niñas por estos trabajos. Ya sea en el ámbito familiar, en el educativo o a través de los medios de comunicación, la literatura o el cine, el interés se duplica si conocen a mujeres que trabajan en el sector: 41% frente a un 26%.
La semana pasada acudí al acto de presentación de Referentes Galegas en A Coruña y me llamó la atención otro dato que proporcionaba la investigadora del Inibic María Mayán. Contaba que un estudio hecho en diferentes colegios demuestra que las niñas a partir de los 6 años, y a raíz de los prejuicios sociales, empiezan a creerse menos inteligentes a pesar de que tienen mejores notas que los niños. Además, una idea genial, una buena idea, la asocian a un niño. Conclusión, esas niñas necesitan tener referentes para que vean que la inteligencia no está asociada al género masculino. Por eso es tan importante que las niñas en sus libros conozcan a mujeres investigadoras, escritoras, matemáticas, ingenieras... 
Destacaba María, con la que coincido plenamente, en que la educación en casa es la base, pues seguimos educando como nuestros padres. A las niñas les seguimos regalando muñecas, bebés, y a los niños playmóbil, lego, superhéroes, manteniendo así los estereotipos. Denunciaba María que poco estamos haciendo en este sentido para que esto cambie.
Me quedo también con la reflexión de carolina Bouvard, directora de Business Intelligence y Big Data de Telefónica, que considera que la principal causa de desequilibrio, de desigualdad, es que la velocidad de la incorporación de la mujer al mundo profesional ha sido más rápida, está siendo más rápida, que la del hombre al mundo doméstico. Todavía nos sorprende que un padre pida reducción de jornada, por ejemplo.
Más datos de otro informe, en este caso de la OIT sobre mujeres en la gestión empresarial. Una vez analizadas 13.000 compañías de 70 países se deduce que el 57% de las firmas que pusieron en marcha iniciativas destinadas a incorporar a mujeres en puestos de gestión admitían haber mejorado el rendimiento. Además, un 60% de las empresas que promocionan a la mujer en puestos directivos consiguen aumentar sus ganancias y su productividad aumentando el beneficio entre el 5% y el 20%. 
Eso sí, la OIT advierte de que para lograr esos beneficios asociados a la mujer esta debe ostentar cuando menos el 30% de cargos directivos y de gestión, es decir, cuando realmente la mujer impacta en la cuenta de resultados es cuando asume tareas de gestión y directivas.
No tengamos miedo a liderar, no tengamos miedo a ser ambiciosas. Apoyémonos en las referentes, sigamos el ejemplo y demos ejemplo. Depende de nosotras. 

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