La decisión del fiscal llegó en diferido

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La Marea, nasía pa’ganá, domina el arte de la discreción con la misma soltura con la que el Deportivo dominaba hasta hace poco la de fichar guardametas cuya mejor virtud era sacar balones de dentro de la portería. Al club blanquiazul le ocurría eso por un error de concepto, pues lo técnicos pensaban que los partidos se ganaban encajando más goles que el rival. A la xente do común le sucede porque no es cosa de botar foguetes para que todo el mundo se entere de que no se hace nada. Así que no queda más remedio que prescindir de las exhibiciones pirotécnicas. Pero tanto sigilo suele conducir al ridículo. Solo hay que pensar que durante un mes no hubo un solo mareante que informase de que la Fiscalía había abierto diligencias penales por la compra de uno de los pisos al abajo firmante. Ya se sabe que un mes no es nada en la forma de medir el tiempo que se lleva en el equipo de Xulio Ferreiro, el Varoufakis de A Gaiteira, pero que ni siquiera a Iago Martínez, el Rasputín de Teis, se le ocurriese sugerir que sería bueno informar a los coruñeses de la decisión del Ministerio Público... porque cuesta creer que fuese él quien ordenó pasarse al lado oscuro, ¿o tal vez no? Anda que si fue cosa suya...

La decisión del fiscal llegó en diferido