EUROZONE

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En el Rosalía, buena aceptación pública, la compañía Chévere Produccions representó la obra “Eurozone”, escrita por Manuel Cortés y con dirección de Xron. ¿Farsa? ¿Esperpento? ¿Mimo? ¿Comedia? ¿Panfleto mitinesco antisistema? De todo tiene esta pieza dramática aunque lo más justo radique e cuadrarla en espectáculo musical con ingredientes cinematográficos.
Un análisis visceral de Europa, desde su rapto mitológico, los consabidos sueños históricos –César, nuestro Carlos I, Federico de Prusia, Napoleón, Hitler, Churchill, Degaulle, etc.– hasta alcanzar el mostrador actual de un continente de tenderos. Donde la geopolítica prostituye a la democracia, fomenta la tiranía de quienes deciden por nosotros y las entidades financieras nos ahogan sin dejarnos respirar. Tarantino mantiene el cordón umbilical a través de referentes directos en los personajes de “Reservoir Dogs”, despachos emblemáticos, colosales edificios o simples casinos sin inaugurar.
Como inconvenientes, señalamos: confusión inicial con largas proyecciones ininteligibles, celeridad atropellada de diálogos e inaudibles empleos de micrófonos inalámbricos…; como acierto, subrayamos: su original puesta en escena. Actrices y actores magníficos en sus bailes, peleas, contradicciones y paradojas. Reconocimiento de un elenco, integrado por ocho artistas, que dan lo mejor, amparados por excelentes grabaciones musicales –vals Danubio Azul e Himno de la Alegría–, coreografías armónicas, buena iluminación y exquisito espacio sonoro.
Quizás el argumento se resienta por actualidad perdida –insistencia en un rescate económico ya superado–, su feroz crítica del capitalismo sin ofrecer nada a cambio, las catilinarias contra Merkel olvidando que ningún país la ayudó cuando cayó el Muro de Berlín, el estudio sin profundidad de otras opciones ideológicas o su determinismo sectarista que le resta grandeza…

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