Los jueces se cargan el sindicato de prostitutas

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La proverbial capacidad de contradicción del Gobierno llevó en su momento a que mientras la vicepresidenta afirmaba que la prostitución no era el oficio más antiguo del mundo, sino la esclavitud más antigua de la Historia, el Ministerio de Trabajo diese el visto bueno a la creación del sindicato Organización de Trabajadoras Sexuales (Otras, ¿por qué en este caso solo Otras y no Otros y Otras?). Después llegaron las lamentaciones de Magdalena Valerio, quien aseguró que le habían metido un gol por la escuadra y prometió que anularía la organización. El resultado sería, por lo tanto, que esas mujeres podrían seguir prostituyéndose, pero no podrían ejercer la actividad sindical. O sea, seguirían siendo prostitutas; no alcanzarían la categoría de trabajadoras sexuales, una situación que parecía más propia de un gobierno del PP que de uno feminista. Ahora la Audiencia Nacional ha anulado los estatutos de Otras. ¿Habrán decidido los jueces conservadores o los progresistas?

Los jueces se cargan el sindicato de prostitutas