MARÍA PITA Y LA CIUDAD VIEJA

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El prócer coruñés Carlos Marcos puso el dedo en la llaga al lanzar la voz de alerta sobre la galopante desertización comercial y de hostelería que viene sufriendo la coruñesísima plaza de María Pita.

Los hechos –lamentables, pero que están ahí, palpables– le dan la razón. El alcalde sale por peteneras y dice que es una cuestión coyuntural, que todo mejorará en breve y que blá, blá, blá… Vamos, al estilo de una Fátima Báñez, ministra que ve brotes verdes, pero en el caso coruñés, con pantalones. Pues bien, ahora la ruina de Palmira la sufre también la Ciudad Vieja: cierran comercios, muchas viviendas amenazan ruina, la población envejece y el barrio parece dejado de la mano de Dios. Con todo, allí hay gente de mérito: el 100% de los vecinos son los ciudadanos de La Coruña que más prefieren vivir en su barrio. Por el tipo de edificios, la Ciudad Vieja es el barrio de La Coruña que tiene los límites más marcados.

La Ciudad Vieja tiene 17 hectáreas el 0,44 por ciento de La Coruña capital. El barrio cuenta con 2.549 habitantes, el 1,04 por ciento de la ciudad. El 35 por ciento, nada menos: los de la Ciudad Vieja son de los coruñeses que más tiempo de asueto echan en su barrio. Casi el 59 por ciento de este vecindario opta por desplazarse a pie. Algo más: la Ciudad Vieja es el único barrio de la urbe que los coruñeses recomiendan visitar a un amigo.

En fin, casi el 12 por ciento de los habitantes de la Ciudad Vieja forma parte de la asociación de vecinos, probablemente el porcentaje más alto de las asociaciones vecinales de La Coruña. Ahora, se pide más atención del gobierno municipal y al efecto se trae a colación una frase de Tomas Trnaströmer, poeta sueco, premio Nobel de Literatura, citado por su traductor al castellano, Roberto Mascaró: “Un día, mostrándome una zona de depósitos y fábricas, Tomas me contó que allí estuviera la ciudad vieja de Västeras, en un tiempo capital del reino, y me dijo que la derrumbaran según una planificación correspondiente. Cuando le pregunté por el sentido de semejante ‘desfeita’ urbanística, respondió: ‘Lo hicieron para eliminar todo signo de humanidad’”. Sin comentarios y tomen nota.

MARÍA PITA Y LA CIUDAD VIEJA