Mellor, con Touradas

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UN tremor ha sacudido los cimientos de Galicia, Mellor sen Touradas. Tantos años luchando contra la fiesta nacional,–nacional de España– conseguir que la feria de Pontevedra como un acontecimiento extraordinario como lo sería la dimisión de Pauliña “Carglass” Quinteiro y ¡zas! ya está aquí la amenaza de un boom inmobiliario de cosos taurinos en Galicia. Juan Carlos I, que poco a poco constituye una corte paralela en el paraíso del trilingüismo armónico, Sanxenxo-Sanchencho-Sangenjo, según se emplee el gallego, el castellano o el koruño, los tres idiomas más hablados en el lugar, ya avisa de la llegada de un gigantesco cargamento de ladrillos. Desterrado del palacio de Marivent y de las regatas mallorquinas, se dedica a surcar las rías en el tiempo que le dejan libre los espectáculos taurinos con los que recorre España. Él mismo lo confiesa: “Me encanta ir donde haya buenas corridas”. Pues nada, del yate al tendido y de las  xoubas al rabo de toro. Y cuando Froilán sea rey de Galicia, que se prepare San Isidro, se va a quedar en una feria de pueblo.

Mellor, con Touradas