El apego al cargo de Pilar Cancela

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A Fraga siempre le acompañó la fama de tener vista de lince para descubrir jóvenes talentos en la cantera. Es verdad que en su hoja de servicios figura el borrón de Verstrynge, que se le fue arrechagando a la siniestra y acabó en el círculo de intelectuales de Podemos, pero pocos más tachones contiene. Porque lo de Pilar Cancela no se puede considerar una mancha; la promocionó en la Xunta, ascendiéndola a directora xeral de Relacións Laborais, pero nada tiene que ver con el partido. Es más, la jefe de la gestora del PSdeG siguió en el cargo con el Gobierno bipartito presidido por Touriño. A ver si de esa continuidad van a venir los actuales problemas de los socialistas gallegos. Quizá Cancela empezó a experimentar entonces con el Loctite como medio para pegarse a la silla y ahora domina tanto la técnica que no está dispuesta –o no puede, igual hasta se le fue la mano en la dosis– levantar las posaderas del trono. Como los críticos no compren disolvente, están aviados

El apego al cargo de Pilar Cancela