Patricios coruñeses

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En nuestra historia reciente hallamos algunas personas que desinteresadas en su acción de dejar huella para la posteridad, han contribuido a beneficiar a la sociedad en su conjunto, hoy podemos observar y comprobar como el talento y talante de la preocupación de algunas almas que sentían no solo la caridad, sino la necesidad de dotar a esta ciudad coruñesa de los servicios de los que carecía y necesitaba, ellos hicieron posible a todos los coruñeses que les han precedido que recibiesen una mejor educación en general y con ello se les abrieron las puertas, que de otra manera sería imposible de que así fuese, hoy como antaño debemos estar agradecidos a estos patricios coruñeses de su inversión a costa de su patrimonio personal y no escatimaron medios para llegar a la conclusión de su obra, la cual permanece como; la idearon. Pese al tiempo transcurrido y, hoy como ayer, sigue habiendo gente buena que desde su posición privilegiada y de su tesón en el trabajo logró hacer crecer la economía y mejorar el nivel de vida de nuestra sociedad.

En los años finales del siglo XIX, el gran patricio coruñés fue Eusebio da Guarda, el mayor benefactor coruñés, ahí está su obra, el Instituto de Segunda Enseñanza, que también fue Escuela de Bellas Artes y Oficios, a su lazo se alzan las Escuelas da Guarda de primera enseñanza, mientras que en la Plaza de Lugo se sitúa el Mercado da Guarda, levantado para que los vendedores coruñeses sin puesto fijo y vendían en la calle, tuviesen un lugar apropiado para expender sus productos y, reconstruyó la Capilla de San Andrés, todo ello a su costa.

Doña Emilia Pardo Bazán, decía de este bienhechor. “La riqueza es una fuerza social. Felices los pueblos donde el rico entiende sus deberes para con la colectividad, del modo que los ha entendido y practicado don Eusebio da Guarda. Socorrer al pobre es acercarse a Dios, realizar obras de arte y su utilidad pública, abrir un templo para la enseñanza, es el mejor caso, es adelantar los siglos futuros, aquellos en que la cultura, no será una excepción entre las naciones y los pueblos” Cuanta razón se haya en estas sabias letras de la Condesa.

También en los albores del siglo XX, los hermanos Ángela y Ricardo Labaca entendieron esta necesidad y obraron en consecuencia para aliviar los males de aquella sociedad tan necesitada de todo, entre otras cosas la enseñanza para los pobres, ahí nació el Colegio Labaca, en Juan Florez y también Ángela, propició la construcción de la Residencia maternal de Eirís, hoy Centro Oncológico, fue el primer hospital maternal de la Coruña y enfrente edificó la Iglesia para que sus pacientes pudiesen asistir a misa, todo un logro social de la mano de estos próceres coruñeses.

Pero en esta escueta lista, cabe también el desinterés mostrado por el empresario coruñés Amancio Ortega, quien a sus expensas está realizando numerosas donaciones y obras benéficas, equipamientos de quirófanos con la última tecnología, residencias para la tercera edad, centros de salud. Escuelas infantiles, concesión de becas para estudiar en el extranjero y un largo etc. Los patricios coruñeses, no abundan, pero siempre han sido y son generosos y la sociedad también agradecida, lo reconoce.

Patricios coruñeses