DIOS, MAESTRO DE CORALES

|

Cuarta jornada de música coral Fonseca presentada por Joaquín María García de Dios. Éxito apoteósico en los Jesuitas donde Dios ejerce de maestro.  Muchos asistentes apretados en bancos y sillas. Abrió página la acoplada Coral Casino Sporting Club. Al piano, David Vaamonde. Bien dirigida por Juan Pérez Berná. Solistas destacados. Desde un poema romano de Catulo –partitura de Carl Orff– “Odio y amor”, pasando por canto antifonal de preguntas y respuestas, “Pueblo mío, ¿qué te he hecho?”, de Victoria, hasta Mozart, Molina y Pedro Pérez Barná.
Fuera de programa irrumpieron, vestidos informalmente, hasta ocupar el escenario “El acorde secreto”. Magníficos acéfalos sin dirección polifónica, pero rielando sus voces con la inspiración tutelar de Daniel García Artes (versus “Santa María Maris”). Dos piezas de oro: un espiritual negro y una canción moderna. Cimbreo de cuerpos, caderas ondulantes, gestual equilibrio y acierto total. La Agrupación En-cantados reivindicó su talento apoyada por la pianista Vera Paulova y la impecable batuta de Diana Sokhieva. Obras facturadas por Mendelson, Scarlatti, Mozart, Rossini y Bellini. Sopranos, tenores y barítonos de primera fila. Sentimiento más que estructura en el nocturno “Luci care”. Destacar “Non t’amo piu”, arte musical de Tosti, bautizado de romanza por su creación de sonidos múltiples cantados por grandes intérpretes que las han popularizado.
Los Niños Cantores de la Orquesta Sinfónica de Galicia –convincente dirección de José Luis Vázquez y al piano Isabel Romero– volvieron a confirmar su excelsa puesta a punto. Coordinación, fraseo y armonía eufónica. Entre su repertorio destacamos “The rhythm of life”, de Cy Coleman, inspirado en “Las noches de Cabiria” de Federico Fellini: la canción africana zulú “siyahamba”, caminemos, y la sudafricana “dubula”. Sublimes ejemplos –barzos en alto– para que el pájaro no agríe nada.

DIOS, MAESTRO DE CORALES