Una triste y peligrosa sardana

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¡Qué triste y peligrosa sardana bailan Mas y Baños¡ Lo que hemos visto y escuchado en el Parlament sería casi de broma sino fuera porque están jugando con el Estado y eso hace que roce la tragedia. Sí, la tragedia que proporciona el ridículo porque en política se pueden cometer errores, propugnar lo imposible, incluso aspirar a conquistar el cielo. Lo que no está permitido, lo que resulta patético es el ridículo. Y es ridículo y trágico el juego que se traen Mas y Baños como máximos responsables de dos partes que no se ponen de acuerdo para ver quién tiene que liderar el acuerdo sustanciado en la resolución secesionista ya suspendida por el Tribunal Constitucional.
Han acordado caminar al abismo. Ahora falta saber quién va ser el primero de la fila. Como en estas conversaciones secretas que luego no lo son nadie tiene seguro lo que hay de postureo y de cierto, soy de las que apuesta por el acuerdo más pronto que tarde. Ignoro en qué términos y quién será el que vaya en primera fila. Pero habrá acuerdo. Llegados a este punto, los secesionistas no tienen más alternativa que seguir adelante o rectificar y si algo no se contempla es la rectificación. Elegirán el momento que consideren más oportuno para sus intereses. Puede que ocurra en plena campaña para descolocar a los ajenos, pero en ningún caso estarán quietos hasta después de las elecciones generales.
La sardana que se traen produce empacho, indignación e incertidumbre. Pero no es bueno equivocarse. La incertidumbre la deben tener los que han auspiciado semejante dislate. La incertidumbre no debe estar en quienes defienden la Constitución sino en aquellos que pretenden mofarse de ella. Ellos se han metido en este laberinto y serán ellos los que tendrán que decir cómo y cuándo quieren resolverlo y algún día Mas y Convergencia deberán explicar cómo es posible que dejen en manos de un grupo minoritario que esta en las antípodas de lo que CDC parecía representar, el mando de Cataluña. Porque es la CUP quien manda y Mas quien se aviene a bailar la sardana que le imponen. Igual de responsables ante lo que es un desafío al Estado. Enfrente, PP, PSOE y Ciudadanos. De momento el acuerdo de mínimos funciona. Rajoy se ha propuesto cuidar “lo que hay” para que esa unidad no se rompa y así debe ser porque, aunque por detrás se manejen cálculos electorales, la pareja de baile es sibilina, bronca, contumaz y mejor compartirla como hacen ellos con la sardana tan triste y peligrosa que se han montado. 

Una triste y peligrosa sardana