Esto es lo que hay

|

Como resumen  de los acontecimientos más visibles de la  la semana que acaba, es imprescindible detenerse en las sesiones celebradas en el Parlamento alrededor de los presupuestos.

Cabe destacar que en un discurso desbocado el señor Casado, líder del PP, aseguró en una de sus intervenciones que sentía” vergüenza ajena” al escuchar a la ministra de Hacienda presentando la propuesta gubernamental. Es cuanto menos pintoresco que el jefe del PP no sienta vergüenza propia por la corrupción que, un día sí y otro también, rodea a su partido. El penúltimo el exalcalde Sepúlveda,  marido de Ana Mato, dos referencias del PP. ¿O no los conocía? Que insista en reivindicar las políticas de Rajoy que nunca cumplió el déficit presupuestario, vació la caja de la Seguridad Social y promovió el mayor recorte en derechos sociales –salud, educación, dependencia– es por lo menos curioso. Aquel ejecutivo a la vez  promovió una amnistía para los poderosos y exenciones a empresas con grandes beneficios. Los españoles sí que sienten vergüenza de esos políticos y la bancada que los jalea.

Ochocientos treinta y dos mil millones es la cantidad que aparecen en los presupuestos dedicados a Galicia. Según parlamentarios gallegos en Madrid, duplican cada euro destinados durante el último que firmó Rajoy. Destacan los cincuenta y cinco millones dedicados a abaratar los peajes y, en cuanto al ferrocarril, se iniciarán las obras de vertebración del territorio para mejorar la comunicación Lugo-Monforte-Ourense, amén de las partidas dedicadas a finalizar las obras del AVE y el saneamiento de la ría do Burgos.

Otro palo para los” juancarlistas”. El Emérito ya va por el tercer expediente que tiene entre manos la Justicia, amén de Hacienda. No se trata de un pleito entre republicanos y monárquicos, sino entre la decencia y el abuso  del poder. Y  nadie puede estar al margen de las leyes. Lo suscribió el Papa Francisco limpiando toda la basura que rodeaba el Vaticano y que tiene un capítulo en  Madrid.

Se armó un incendio cuando desde el gobierno encargó proteger a las instituciones y los ciudadanos de los bulos, y falsas informaciones.

Algo que ya se investiga en el Centro Nacional de Investigación (el servicio de espionaje español) para determinar el origen y la atribución de campañas destinadas a desestabilizar la cohesión social, política y económica de España. No es un invento de nuestro ejecutivo sino una práctica necesaria en todos los gobiernos. Nada que ver con “la policía patriótica” y sus patrocinadores.  

Esto es lo que hay