Una tortura de lo más melodiosa

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MALUMA es uno de los residentes más afamados de la corte celestial reggaetonera, a la que llegó desde el pop y el trap latinos. Más que semidiós es unos de los dioses de esa congregación. Gilberto Aguirre Garza no era ni lo uno ni lo otro, pero mandaba mucho en el estado mexicano de Veracruz, donde ocupaba la fiscalía general. Pero cayó en desgracia por sus propios actos –ocultar información relativa a desaparecidos– y acabó en la cárcel. Es amante de la música clásica y toca el piano, pero en prisión no le va nada bien con la música. Lo han torturado durante diez días haciéndole oír sin parar a Maluma. Seguro que echó de menos Guantánamo. FOTO: maluma | aec

Una tortura de lo más melodiosa