La CUP implanta la kale borroka en el procés

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A Anna Gabriel, la dirigente de la CUP que impuso en Cataluña la moda de cortarse el pelo al estilo de las nekanes, se le va mucho la olla. Su hazaña más reciente ha sido denunciar que el castellano es una lengua de imposición en su futura república, pero que cuando sean independientes no impondrán el catalán. Ni Eugenio hubiese tenido tanta gracia. O Mary Santpere si se prefiere, por aquello de que Anna Gabriel es una mujer y compararla con un hombre puede sonar a heteropatriarcado machista. Pero lo que no se le puede negar es su capacidad de magisterio; a ella le tienta lo vasco, lo de los vascos radikales de hace unos años, y sus discípulos cupistas han asimilado que el borrokismo es guay y se dedican a hacer el salvaje por la calle. Hasta Puigdemont está asustado. Las carga el diablo... y las dispara la CUP.

La CUP implanta la kale borroka en el procés