Consejos en la distancia

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CONGRESO del PSOE, gran fiesta preparada expresamente para Pedro “La sonrisa” Sánchez que concluirá con una especie de asamblea de la facul para mayor gloria del recuncador con unos militantes escogidos a dedo haciéndole la ola. Pero el principio fue un poco duro; Felipe González arrebató a Mariano Rajoy el monopolio del plasma, lo socializó y allí apareció él para, en solo un minuto y sin decir el nombre del secretario general ni una sola vez, ponerle deberes: llevar al partido a ser de nuevo primera fuerza política. Lógico que el expresidente del Gobierno desee que el PSOE vuelva a gobernar, el problema es precisamente a quién se le encarga esa misión, porque conociendo cómo se las gasta Sánchez no sería raro que en los próximos comicios furase un poco más el suelo electoral del partido o incluso que pidiese el voto para Podemos. Habrá que darle tiempo al tiempo, pero con la ejecutiva que se ha montado y el pavor que siente hacia la socialdemocracia no va a tener fácil emerger del fondo del mar.

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