OTRA VUELTA DE TUERCA

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De todas las noticias de la semana pasada, que fueron muchas, me quedo para este comentario con las manifestaciones del presidente del Instituto de Estudios Económicos –IEE– y economista jefe de la CEOE que reclama al Gobierno más presión sobre parados y pensionistas. José Luis Feito, que así se llama este alto cargo de la patronal, pide elevar la edad de jubilación hasta los 70 años y que los trabajadores coticen un mínimo de 40 años para poder cobrar el cien por cien de la pensión,.
Las peticiones del señor Feito ya no sorprenden. En febrero del año pasado tuvo sus minutos de gloria en los medios al instar a los parados a marcharse en busca de empleo, aunque fuera a Laponia. Y en los años que llevamos de crisis salió a la palestra en varias ocasiones para exigir la aplicación de las medidas más duras e impopulares, como recortes en prestaciones por desempleo, subida del IVA, despidos de funcionarios o un mejor trato fiscal para las empresas que, por cierto, vuelve a pedir ahora.
El problema de este discurso no está en que lo pronuncie el señor Feito con tanta alegría. Lo trascendente está en que sus “sugerencias y peticiones” se van cumpliendo en todos sus términos. Repasen el proceso emprendido de devaluación interna en salarios, servicios y prestaciones y concluirán que el Gobierno parece ir a rebufo de los dictados del Instituto de Estudios Económicos, el laboratorio de ideas de la patronal que preside este personaje, para aplicar las reformas más dolorosas, traumáticas y empobrecedoras. Todo indica que él, en nombre propio o de la patronal, señala el camino que después sigue el Gobierno.
La incoherencia está en que a algunos dirigentes de la patronal se les llena la boca pidiendo la jubilación a los 70 años y no tienen reparo alguno en despedir a los trabajadores mayores de 50. Porque, ¿a cuántas personas de esta franja de edad contratan los empresarios amigos del señor Feito? Una última pregunta para los empresarios y para el Gobierno: ¿por qué quieren que la gente vaya a trabajar hasta los 70 años “apoyada en un bastón” mientras los jóvenes de 25, 30 o 35 años están tirados en sus casas, sin perspectivas de encontrar un trabajo?
Con manifestaciones como las del señor Feito la caldera de la indignación social, hasta ahora apaciguada, puede acabar en una explosión incontrolable. Es que son muchas vueltas de tuerca ofreciendo ajustes y recortes y pidiendo paciencia y resignación a la población y el tornillo de la calma puede reventar.    

OTRA VUELTA DE TUERCA