COLOREANDO

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Es asomarse a la opinión publicada y sentir aletear hondo ese negro presagio que llevó a Rosalía a interrogarse angustiada “que pasa ó redor de min”. Ocurre que en este caso “la desgracia traidora” se sabe de dónde viene y a dónde va y es que el camino de la corrupción siempre es esa senda trillada que conduce a un paraíso fiscal.

Varado en la desesperanza oigo a la vicepresidenta Soraya responder a su homónima opositora: “La corrupción, por desgracia, no es cuestión de colores sino de personas”, balsámicas palabras que alientan mi alicaído ánimo. Me digo, ¡sí, eso, pintad amables e infantiles! Y los imagino cajita de Alpino en mano coloreando, ora de azul ora de rojo, el espacio que antes ocupaba ese negro nubarrón, mejor decir, a la vista de los cuadernos, borrón.

Oigo luego al ínclito Gallardón afirmar que para la concesión de su controvertido indulto tomó como referencia uno dado por el Gobierno de Zapatero, haciendo del denostado expresidente medida de toda justicia. Pienso: con que arte pinta el ministro, buscando teñir el marino con el fucsia de ZP.

Y ya para completar el idílico arco iris, entra en liza el líder de la oposición, macho alfa de la bancada “colorada”, y advierte al macho azul del gobierno: “Tiene usted un problema de corrupción”; y le responde el segundo “el mismo que usted” Y eso, no me lo negarán, es colorear, ¿o no?; ensuciar, concluyen, en ese caso lo que yo decía, echar un borrón, emborronar.

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