EL ARTE DE SABER COCINAR

Ya me gustaría tener la mitad del talento de Mario Palacios en esos menesteres. ¿Que quién es? Se trata de un chavalín riojano de solo 12 años que acaba de ganar el programa “Master Chef Junior” gracias a la elaboración de un plato donde las cocochas de bacalao al pil-pil, con berberechos, ajo y guindilla han sido la estrella. Su rival fue una niña malagueña, Ana Luna, quien con 11 años, se decantó por un plato de cuscús hierbabuena con magret de pato y frutas del bosque, que no le valió para alcanzar el triunfo.
Estos chavales me dejan perplejo. Que estos jovencitos a edades tan tempranas tengan semejante talento cocinando no es casualidad. Siempre hay anécdotas y situaciones virtuales que desembocan en lo que hoy se ha convertido Mario, y todos los niños que en este programa se atrevieron a ponerse el delantal y hacernos disfrutar con su simpatía, su rigor, sus lágrimas, su solidaridad y su amor por el bello mundo de la cocina. El campeón, que se embolsó 12.000 euros de premio para su formación, cuenta que su “feeling” por la cocina le llegó cuando tenía 8 años, al romperse una pierna su madre. Esto propició que Mario le ayudara a hacer la comida y la cena. Sus cualidades para ganar el concurso fueron su disciplina, su creatividad y un conocimiento de las técnicas culinarias no habituales en chicos de su edad.
Parece que vivimos un momento de exaltación gastronómica, lo que agradecerán muchos de los importantes cocineros que están pasando por difíciles momentos. Y sino, vean. Mi sorpresa llega cuando acudo a un restaurante. Me muestran la carta y veo con sorpresa el alegato de un chef mosqueado, supongo, y que se explica así: “Es muy fácil humillar y criticar a los cocineros, pero nadie sabe el sacrificio que implica esta profesión. Detrás de un cocinero hay una juventud perdida por cumplir un sueño. Perdemos amigos, momentos familiares, matrimonios, nacimientos, fechas importantes, la salud y hasta en ocasiones la vida, debido a presiones que la misma profesión nos demanda. Dejamos el alma todos los días para mejorar y superarnos y así ofrecerle lo mejor de nosotros a las personas, pero la gente no ve esto. Por eso, cuando veas a algún cocinero apláudelo, porque para estar ahí su sacrificio es tres veces más del que tú piensas. Yo amo cocinar”. Es la vida misma.

EL ARTE DE SABER COCINAR

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