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 El bolo coruñés de Sánchez

UN viaje productivo, sin duda. PedroLa sonrisaSánchez aprendió en la plaza de Lugo lo que es una meiga y una faneca. Después, en Mesía, descubrió de dónde viene la leche. Entre medias tuvo tiempo de tomar unas cañas con los compis del partido y hasta de reunirse con Xulio Ferreiro, el Varoufakis de A Gaiteira, para pedirle el apoyo de En Marea, espacio multicultural hispano-galaico, a su investidura. La entrevista debió ser divertida; entre uno –el alcalde– que piensa que el diálogo consiste en que los demás acepten lo que yo planteo, pero sin que yo tenga que ceder nada y otro –el líder del PSOE– que reniega de las líneas rojas, pero que ha impuesto un veto absoluto al PP, aquello tuvo que ser una reedición de “No me grites que no te veo”. Conclusión: ningún acuerdo; ni por aproximación, pero, cómo no, existió “buen feeling” entre ambos, que es la expresión a la que ahora recurren los cursis para no reconocer que su interlocutor es insoportable y que no hay nada que hacer con él. No obstante, quedó satisfecho de su bolo coruñés, aunque habría quedado más contento si tuviese una bolsa isotérmica; hasta se hubiese llevado unas minchas para cenar de vuelta a Madrid. Los alfileres le habrían servido para hacer vudú.

 La reina Letizia paga caro su desliz con Whatsapp

SI algo bueno tiene el teléfono móvil es que todos tenemos derecho a equivocarnos mandando un mensaje a un destinatario erróneo. La cosa no suele ir a más y se soluciona con una explicación y unas caritas sonrientes del teclado de los emoticonos. Sin embargo, resulta más complicada de comprender la tendencia de la familia real a meter la pata con Whatsaap y no darse cuenta de que es una aplicación que carga el diablo. No hace falta recordar los comentarios de Urdangarin. Lo más extraño es que la reina Letizia, siendo como es mujer del mundo de la comunicación, no se diera cuenta del riesgo que tiene dejar una opinión por escrito. Ahora debe apechugar con su descuido.

 Un chaval con futuro

ALBERTE Mera, secretario general de Galiza NovaGaliza Boba, según los disidentes, por supuesto, todo ellos espanholeiros–, está llamado a altas cotas. Alcanzar la más alta magistratura en la sementeira del Beneguai ya significa que como mínimo uno será concejal en su pueblo, pero cuando se tiene el cuajo suficiente como para afirmar que “la pluralidad ideológica del BNG es patente a todos los niveles”, no hay duda de que un concello se queda pequeño y hay que ir pensando ya en un escaño en el Parlamento.

 El defensor de Joan Ribó

AL alcalde de Valencia, Joan Ribó, le ha salido un aliado desde A Coruña. Xulio Ferreiro, regidor mareante herculino, ha salido a la palestra para criticar que se investigue a su homólogo che por pagar con fondos públicos la multitudinaria excursión que los valencianos hicieron hasta A Coruña y en la que solo faltó el ninot indultat Para Ferreiro, en Valencia hay corrupción de sobra para investigar sin tocar a su amigo. Ya se sabe, hay chorizos buenos y los de la casta, faltaría más.

 Servigal señala a Oleiros

A Ángel García Seoane, Gelo, batería de Los Trovadores en su juventud y alcalde de Oleiros en su madurez –y quién sabe si en su senectud–, le cabe el honor de haber sido, sin proponérselo, el precursor de Podemos. Su partido, Alternativa dos Veciños, es una versión más primitiva pero también más auténtica del de PabloViva la GenteIglesias; es menos urbano y más rural, pero igual de válido, pues encadena mayoría tras mayoría en las municipales. Sin embargo, esa tierra de promisión aparece resaltada de color rojo en el informe de Servigal sobre el abandono de perros y gatos, ya que es el municipio del área donde más se repite esa conducta. Por cierto, los técnicos que elaboraron el balance tuvieron dudas al redactarlo; no sabían si en Oleiros se abandonan animales o mascotas.

 Ciudadanos, agencia de colocación

GALICIA cuenta de tres en tres. Ya se sabe, tres aeropuertos y tres universidades. De los aeródromos mejor no hablar, y de las universidades, ya se sabe, triplicando titulaciones y poco más. Sin embargo, al final es posible que esa manía por tenerlo todo repetido puede venir bien. Al menos Galicia puede garantizar que el PSOE y Ciudadanos, si llegan a gobernar, puedan cumplir con su programa, ya que si algo abunda ahora mismo son filólogos gallegos sin colocación y Albert Rivera insiste en que su plan de que las tres lenguas cooficiales españolas se estudien en todas las comunidades es inamovible. Una buena forma de combatir el paro.

 La recuperación de los microbuses

SIEMPRE se habla de aparcamientos pero nunca de conectar con autobús urbano el centro y la periferia. Una ciudad como Ferrol, por donde no circula el transporte público en la zona centro, no debería de perder la oportunidad de realizar un estacionamiento en la plaza de Armas. Es tiempo de recuperar a los antiguos microbuses que circulaban por A Magdalena, para dar servicio interior a una población cada vez más envejecida. Con un concurso de ideas para decorar los vehículos, la ciudad departamental entraría dentro las rutas turísticas y de las ofertas de los cruceristas que llegan aquí un tanto despistados. Incluso no estaría de más que uno de ellos sea circular, para dar una vuelta por los monumentos históricos de la ciudad.

 El camarada general le toca las palmas a Colau

ADA Colau, el último capricho de la burguesía catalana, demostró su mala educación y su desfase mental cuando hizo una pedorreta a los militares que participaban en el Salón de la Enseñanza. Pero su comportamiento hasta se puede considerar normal en comparación con el del camarada general, José Julio Rodríguez, el ex Jemad a las órdenes de Podemos, quien tuiteó que en las palabras de la alcaldesa de Barcelona no había humillación ni desprecio. Pues menos mal que la lealtad y el compañerismo son dos virtudes que se llevan a gala en el Ejército, que si no... ¡Qué mal queda un queda un general haciendo de palmero!

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