MUCHA PRISA Y MUCHO MIEDO

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El flamante secretario de Organización de Podemos, no hace tanto enemigo de Pablo Iglesias, ha dicho que ve cada vez más cerca un gobierno del PSOE con la formación morada. Echenique, que permitió con sus escaños que en Aragón gobierne el socialista Javier Lambán, sabe de lo que habla, aunque él no quiso formar parte del gobierno, algo que sí desea Iglesias. Y aquí está el quid de la cuestión. Mucho tendría que cambiar el secretario general de Podemos para dar un giro de tal calibre. De pedir medio gobierno y de poner una línea roja en el referéndum para Cataluña, tendría que pasar a apoyar así sin más. No es creíble, aunque ahora las encuestas no le son favorables ante unos nuevos comicios. Es probable que Iglesias piense que con una campaña por delante sería capaz de dar el “sorpasso” al PSOE. Llegados a este punto falta por despejar una incógnita: Susana Díaz dará el paso y se presentará a las primarias. Lo sabremos dentro de poco. Son muchas las voces en el partido que no ven a Sánchez llegando a acuerdos o mejorando los resultados del 20-D. No hay nada seguro, excepto que Sánchez tiene mucha prisa y mucho miedo.
Lo que sí va a misa es que un gobierno con Podemos sería un peligro para la economía y las libertades. Ya vemos cómo gobiernan allí donde lo hacen. Se paran las inversiones, se pierden puestos de trabajo, se gasta y no se mejora la vida de los ciudadanos. Al contrario, se hace todo lo posible por cercenar las libertades. La intolerancia se ha impuesto. El Ejército es malo, hay que barrer lo que huela a católico, el empresario es un sinvergüenza y los políticos –menos los nuestros– son unos buitres que se lo llevan crudo. La cuestión es que con Podemos en el Gobierno de España, la confianza desaparecería, los presupuestos serían papel mojado, los impuestos subirían y habría más paro y más deuda. Puede que Sánchez no lo quiera ver, porque le pueda más salvar su situación personal, pero son ya muchos los que están advirtiendo a España de las consecuencias de una decisión así y muchos los socialistas que lo gritan a los cuatro vientos, aunque de momento parezca que en Ferraz no les oyen.  
 

MUCHA PRISA Y MUCHO MIEDO