Pongamos que hablo de Madrid

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Y es que Anticorrupción ha requerido a la comunidad autónoma madrileña que de forma urgente facilite toda la documentación solicitada  en la instrucción del caso “Púnica” ya que, gracias a una norma puesta en marcha por Rajoy en 2015 de limitar a dieciocho meses el plazo de instrucción judicial. Recordemos que se juzga, entre otros, al ex presidente González y al PP regional por financiación ilegal.  

Pero ahí no acaba todo: la presidenta de la comunidad –cuya familia se vio ventajosamente agraciada con un préstamo de uno de los chiringuitos que tiene Madrid – se niega a la normalización fiscal entre las comunidades autónomas y mantiene un modelo fiscal de continuos regalos a los ricos. Hay datos: rebajas fiscales a grandes empresas y fortunas por cincuenta mil millones,  mientras se mantiene una deuda de treinta y seis millones que pagarán todos los madrileños que soportan una sanidad y una educación públicas degradadas.  

Su balance desde agosto, que llegó al poder gracias al apoyo de Ciudadanos,  cayó el  PIB un 10% y hay en la comunidad cuatrocientos mil parados más. Se escuchó a través de la tele como sanitarios madrileños pedían a gritos “sanidad pública” a las puertas de Ifema. La señora Ayuso, se hizo famosa por los criticados  menús-basura para los centros escolares, tiene en pie de guerra a los sanitarios (más de ocho mil) que se trasladaron a Madrid para luchar contra la pandemia (Madrid tiene el triste record de fallecidos) a los que había prometido contratos hasta finales de junio. Convertida, junto con Álvarez de Toledo, en los arietes del plan del PP contra el gobierno (el de cuanto peor mejor de Rajoy y el si se hunde España ya la salvaremos nosotros, de Montoro) llevan a Casado a una situación de ridículo que empieza a molestar en muchos sectores del partido por ejemplo en el PP gallego. 

Y seguimos en Madrid que es donde vive el emérito. Según leemos en El País, su gestor bancario en Suiza afirma que Juan Carlos le entregó un millón setecientos mil euros recibidos del sultán de Bahzen, un pequeño país que cuenta con un millón de habitantes y está situado en el golfo del mismo nombre. El dinero iba destinado a una fundación panameña llamada Lucum. Y en Madrid está también, el juez que se ocupa del real caso que tiene abierta una investigación en la capital suiza. Y es en Madrid, con Ayuso, Casado y Álvarez de Toledo al frente, donde se inicia la escalada para derribar al gobierno. 

Pongamos que hablo de Madrid