HACER LO POSIBLE IMPOSIBLE

|

El filósofo inglés y Premio Nobel Bertrand Rusell, con evidente acierto e ironía, dice que los “científicos se esfuerzan por hacer posible lo imposible y los políticos por hacer lo posible imposible”. Esta es la actual y lamentable situación de nuestros políticos que se esfuerzan en hacer imposible un acuerdo que, además de posible, es necesario y urgente, para poner fin a la incertidumbre política que padecemos y evitar la celebración de nuevas elecciones.
Resulta increíble que los representantes políticos ignoren que en el actual escenario político, pugnan por formar Gobierno, principalmente cinco formaciones políticas, Partido Popular, Partido Socialista, Podemos y sus franquicias, Ciudadanos e Izquierda Unida, lo que hace prácticamente imposible la formación de cualquier gobierno sin acuerdos, pactos o coaliciones.
Los políticos de los dos grandes partidos tradicionales vinieron gobernando con mayoría absoluta o en minoría con acuerdos puntuales; pero es evidente que en esa praxis política, no era necesario el acuerdo o pacto y sus posibles firmantes no tenían que superar demasiados escollos para lograrlo, salvo alguna concesión o ventaja especialmente a los nacionalistas no separatistas.
Esa falta de práctica negociadora y la no existencia de la cultura del pacto son ahora la causa principal de que nuestros políticos, mezcla de ambición y soberbia, se empeñen en hacer lo que decía Bertrand Rusell “que lo posible sea imposible”.
Ese comportamiento demuestra que la actual dificultad de lograr acuerdos, incluso entre formaciones políticas más o menos afines, está en la actitud egoísta e interesada de sus líderes más que en el posible contenido de sus acuerdos.
La raíz de esa conducta y su consiguiente fracaso reside, por parte de los interesados, en no aceptar que “pactar” es “renunciar”. Si las partes no renuncian a sus posiciones maximalistas o extremas y anteponen sus  pretensiones e interés personal al de las demás partes, no es posible acuerdo alguno.
También conviene recordar que renunciar no es rendirse ni someterse a los demás; es buscar con mutuas y recíprocas concesiones, el máximo consenso posible.
Sin actitud y disposición negociadora no es posible el pacto. La renuncia no supone abandono o ruptura; la renuncia consiste en hacer cesiones y concesiones a cambio de conseguir la aceptación de alguna de nuestras pretensiones. 
En el Derecho la transacción es un acto jurídico bilateral en el que cada una de las partes pone término a las disputas, “dando, prometiendo o reteniendo cada una alguna cosa”.
Los políticos deben saber que la política es el arte de lo posible y así lo entendieron, entre otros autores, Aristóteles, Maquiavelo, Bismarck, Charles Maurras o Churchill.
Depongan, pues, los políticos sus actitudes y posiciones partidistas e inmovilistas y dispónganse, con abnegación y voluntad, a que el mal menor del pragmatismo político se imponga al voluntarismo que niega la realidad.

HACER LO POSIBLE IMPOSIBLE