Ocho apellidos gallegos

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El titulo de este artículo está inspirado en la película que está batiendo los récords de recaudación del cine español en el último mes. Aprovecho para recomendarles que la vean; Karra Elejalde está sublime. El éxito de la película vuelve a demostrar que el cine español funciona cuando abandona historias guerracivilistas de abuelos buenos y malos o las temáticas de yonkis y travelos.
Pero hoy no les voy a hablar de cine, sino de una idea que me surgió sobre la pureza de los apellidos, o lo que es lo mismo, la pretendida pureza de sangre que se esconde tras la filiación. Me hice una pregunta ¿Cuantos apellidos gallegos tenían, por ejemplo, los candidatos ferrolanos del BNG en las últimas elecciones municipales? Dicho y hecho, acudí al BOP y allí me encontré a los 25 candidatos. Pues bien, de los 50 apellidos, 24 eran castellanos.
Proliferaban los García, Sánchez, Álvarez, González, Martínez, Gómez, Vérez, Rodríguez, López y por supuesto algunos por duplicado. A su vez detecté uno cántabro y otro asturiano y hasta otros cuatro que desconozco su procedencia, pero que la misma no es gallega. Súmenle otro apellido vasco (Ibarguen) y nos encontramos con que 32 apellidos no son gallegos y apenas 18 sí lo son (Ferreiro, Cabanas, Regueira, Seoane, Costa, Lourido y hasta incluyo al portugués Alfonzo).
Luego la primera conclusión que saco es que nuestros nacionalistas son tan visigodos como mi cuñado José Luis, nacido en Badajoz, si bien él lo pronuncia diferente: BA-DA-JÓ. La segunda derivada radica en la inconsistencia del discurso nacionalista cuando defiende que Galicia ha sido colonizada. ¿Pero por quién, si lleváis sus apellidos?
Sin embargo, he podido comprobar que la mayoría de los candidatos, –supongo que para disimular lo que son y de donde vienen–, cambiaron y galleguizaron sus nombres de pila; esto es, cambiaron lo que se puede cambiar. Así abundan los Xaime, Xosé Anxo, Serxio, Lois, Xoán Xosé y hasta un Joam.
Nadie puede negarles su derecho a la propia identidad; pero sí recordarles que la identidad como la filiación, viene por el apellido y no por el nombre que en cada momento pueda escoger cada uno. Lo auténticamente absurdo es negar la historia común que todos los hispanos peninsulares llevamos en nuestros apellidos desde hace casi dos mil años.

Ocho apellidos gallegos