Llega la hora de que se vea al Deportivo de los hombres

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EL apellido Moreno no es tan extraño como para suponer que todos los morenos del mundo sean parientes, ni siquiera aunque hayan nacido en Colombia. Eso hace pensar que no existe ningún lazo de sangre entre Marlos Moreno–aquel chavaliño que hace un par de temporadas estuvo, porque estar estuvo, pero jugar jugó poco, en el Deportivo– y Didier Moreno, el mediocentro que llega para cubrir el puesto que dejó Borges. ¡A ver si sale un poco mejor que su predecesor! Se trata del último brochazo de maquillaje para cambiarle la cara al equipo. Y la verdad es que poco se parece al que acabó la temporada pasada con Seedorf en el banquillo y el que hoy empezará una nueva con Natxo González en ese puesto. El de la campaña anterior nunca se supo muy bien qué Deportivo era; el de esta, según la versión oficial, es “el de los hombres”. La definición supone un atentado a la cultura de género, pero como en el fútbol todo se basa en las patadas se supone que los yihadistas de la corrección no perseguirán a los blanquiazules de campo en campo para hacerles un escrache según se bajen del autobús. A ver si triunfa la transgresión. Eso desea Riazor.

Llega la hora de que se vea al Deportivo de los hombres