La utopía de las diez veces al día

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Los dermatólogos alertan de que el gel hidroalcohólico debe usarse como máximo diez veces al día. Que prueben a ir una mañana de compras: misión imposible. Pongamos por caso que uno va a un centro comercial. Primer dispensador, en la entrada, bajo la atenta mirada del personal de seguridad. A continuación, la operación de desinfección preventiva se repetirá al llegar a cada tienda, donde, si uno es cliente habitual, ya sabrá si el gel es agradable al tacto y al olfato y si va a acabar con las manos pegajosas y aroma a garrafón. Supongamos que entra en tres establecimientos –una media bastante baja para una jornada a la caza de novedades– antes de salir de los grandes almacenes y entregarse al comercio de proximidad. Frutería, pescadería y panadería, por ejemplo. Y una visita rápida al supermercado. Quedan dos usos de gel y más de medio día por delante. Uno, necesariamente, será en la farmacia, que hay que comprar crema de manos.

La utopía de las diez veces al día