CARA Y CRUZ

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Todas las monedas, incluso la falsa de la canción, tienen su cara y su cruz. Con nuestros gobernantes –ahora no hablo de la falsa moneda de la canción– pasa lo mismo. Por ejemplo: sube el empleo, baja el paro y aumenta la felicidad.
No te cuentan que solo uno de cada diez empleos es fijo y que el 44% de los desempleados no tienen protección alguna.
Dice Mariano que sus datos son una puntada de esperanza… y él, los suyos en compañía de sus redes mediáticas, non dan puntada sin hilo… y quieren tener bien agarrado el ovillo para, en mayo, colarnos sus bondades cuando marchemos caminito de la urna… Los empleos, mayoritariamente, son temporales y a tiempo parcial. Con esto ¿cómo esta generación va a conseguir una pensión decente…?
¡Que cruz, señores, lo de estos chicos de la gaviota que estos días picotean en torno a las obras para conseguir nuestros amores!
Otro ejemplo: la Xunta dejó facturas pendientes de pago el pasado año por unos quinientos millones de euros…Esto es la cruz que arrastramos, colegas, y la cara ¡es que hay que tener cara! Es la de la Xunta de Feijóo presumiendo de buenos datos económicos…
Lo de la cara y la cruz puede explicarse, también,  con otro ejemplo de rabiosa actualidad: vas al SERGAS y te colocan en el pasillo del hospital durante horas y horas. Lo bueno es que no te cobran la silla donde te sitúan y lo malo es que no te hacen ni p.c. (a favor de su inteligencia, amigo lector) me ahorro la traducción…
Nos dice Mariano, nos repite la ministra, hacen la ola el famoso duo Florentino y Casado y lo repite, a golpe de tambor Marguenda y sus colegas de la brunete mediática: esto va bien. Viento en popa y no se ocupan de los que pasan frío, con viento o sin él, a las puertas del banco que rescataron desde el gobierno. A toda máquina y “pasan” de los miles de trabajadores que, el sudor de su frente, no les da para comer a diario.
Ya pasó la crisis, remontamos, mientras alrededor de dos millones de familias no tiene ningún ingreso y miles de niños no hacen tres comidas al día…
Y mientras, nuestros mandatarios ¡en número de seiscientos! atraviesa el país para homenajear al líder y cantar sus alabanzas…
Al tiempo firman otras tropecientas promesas.
Qué cruz, que cara oiga…

CARA Y CRUZ