La necesidad de un funcionario al que echarle la culpa

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Eugenia Vieito –sí, hay una concejala que se llama así y que es la responsable de Hacienda– oposita desde el mismo día de su toma de posesión a salir volando del Ayuntamiento y regresar a su puesto en la universidad, donde forma parte del personal de administración. Si no fuese por el inmovilismo de la Marea, nasía pa’ganá, ya estaría de nuevo a las órdenes del rector, pero sigue en María Pita encargándose de las cuestiones económicas. ¡Y así van! Si será inútil que hasta provocó que Iago Martínez, el Rasputín de Teis, permaneciese durante unos días al borde de la indigencia, ya que se olvidó de incluirlo en las cuentas municipales... Pero qué se le va a pedir, pues su jefe, Xulio Ferreiro, el Varoufakis de A Gaiteira, también se luce cada vez que le da por meterse en asuntos financieros. Su última ocurrencia es negociar el destino del remanente del año pasado antes de acordar el presupuesto para el próximo. Menos mal que solo quedan dos meses para que acabe 2018, porque si no... Encontrar a un funcionario para culparle del desastre no va ser fácil.

La necesidad de un funcionario al que echarle la culpa