Sir Artur de “Camelo”

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Leo una y otra vez su programa electoral y no doy crédito: escueto a la par que denso, escurridizo sin dejar de ser comprometido, arriesgado a la vez que conservador, en fin, un prodigio. Tenía ante usted un enorme reto, justificar la situación de bancarrota que afronta la comunidad, y de las dos salidas posibles ya había salido por la de echarle la culpa a sus predecesores.

No le quedaba sino la suicida idea de formular un discurso capaz de hacer comprender a sus conciudadanos la necesidad de apretarse el cinturón, de realizar profundas y dolorosos reformas del estado de bienestar.

Solo hallo en él una leve falta, no hace usted mención a ninguna línea de acción de gobierno para la próxima legislatura. Le escucho y vuelvo a sorprenderme, pues claro que sí, “qué pude ofrecerle tratándose de estado nuevo”. Cuando sea se verá. Efectivamente, “primero el estado y después su provisión”. Para que gastarse en advertencias que no han de gustar.

Y esto que dice: “por qué en vez de elegir no decidir”, brillante. Magistral cuando afirma: “Y en caso de hacerlo, por qué sobre mí, porque no sobre el propio derecho a decidir.” Sabia que era usted diestro en ensartar agravios, pero no sabía que fuese además un sentimental, ve cansado al rival, ve la necesidad de buscarse otro enemigo más pujante, más presentable, quizá la Troica. En fin Sir, Artur, decirle sólo que ni Maquiavelo lo hubiese hecho mejor. Pena me da no ser más que su alter ego.

 

Sir Artur de “Camelo”