¿Cuál es el trabajo del rey?

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Está bien enterarse a estas alturas de que la infanta Cristina e Iñaki Urdangarín se preocupan, y mucho, de la educación de sus hijos. Solo así se puede entender que no se dieran cuenta de que estaban pagando a cargo de la sociedad Aizoon cuatro libros de Harry Potter comprados en una multinacional francesa. Porque es de suponer que el destinatario de los volúmenes fuera uno de sus hijos, cuando no todos.
El problema es que Aizoon se nutría de fondos públicos que, desde luego, no eran para costear los libros del mago, ni sus viajes de lujo a Italia, ni sus safaris, ni unas botas compradas en Nueva York ni unos muslitos de codorniz. No soplan vientos favorables para la monarquía y, desde luego, los comportamientos que se van conociendo de una parte al menos de la familia real no ayudan lo más mínimo.
Un tropezón en un baño sirvió para que todos los españoles supieran que don Juan Carlos andaba matando elefantes en el África más profunda, en compañía de una extraña princesa de impecable rubio barbie y buen ver que se gana la vida, supuestamente, mediando para que otros hagan caja.
Ese mismo día también conocieron que la reina doña Sofía andaba con su hermana por Grecia celebrando la Pascua, de modo que en la Zarzuela solo quedaba un mayordomo para apagar las luces por las noches y que nadie notara la ausencia.
A raíz de la última operación del rey, Cayo Lara se preguntaba cuánto tiempo puede estar España sin el jefe del Estado. Nadie le contestó, seguramente porque la respuesta es obvia: el que haga falta. Al fin y al cabo, a todos nos pasa como a Miguel Cabanela, el médico de Mondoñedo que dirigió la intervención, que al ser preguntado sobre lo que el monarca podría hacer y lo que no, contestó con un lacónico: “Yo no se cuál es el trabajo de un rey”.
Por supuesto que no es cuestión de poner en duda el trabajo que ha hecho por el país. De hecho, si España es hoy en día una democracia es, en parte, gracias a su decidido apoyo a la Constitución cuando un grupo de militares decidió echarse al monte y tomar con guardias civiles el Congreso.
Pero, del mismo modo, comienzan a ser multitud los que consideran que tal vez le haya llegado el momento de dar un paso atrás y dejar el camino libre a su hijo, de quien siempre se nos ha asegurado que está sobradamente preparado para la dura tarea de reinar España.
Es difícil de entender el apego que don Juan Carlos muestra por el trono,  aunque hay que tener en cuenta que si de algo peca este país es de no saber qué hacer con los ex. Que se lo pregunten a esos expresidentes que ocupan su tiempo en asesorías varias.

¿Cuál es el trabajo del rey?